Durante
muchos años el acontecer político y social de Venezuela ha estado sometido a
las conveniencias económicas y partidistas de los representantes del gobierno
de turno. Por largas décadas la “gobernabilidad” de la nación se ha estudiado,
medido, analizado y presentado en estadísticas puestas a conveniencia de la “respuesta
correcta”. Pocas veces se ha presentado a quien pregunta. Con exceso de ingreso
petrolero, pocas responsabilidades para entregar cuentas y buenos motivos para “seguir
como estamo”s, el pueblo vio pasar gobiernos y gobernantes que hacían o no
hacían su labor, pero al parecer nos dejaban vivir en “paz”. Así aprendimos a
no preguntar, a no pedir cuentas?
Nacida
después del derrocamiento de Pérez Jiménez, crecí escuchando la seguridad con
la que se vivía bajo ese gobierno; que se podía dormir con las puertas
abiertas; que quien cometía un delito lo pagaba con cárcel; que disponíamos de
todos los servicios públicos y todos funcionaban; que las mejores obras de
infraestructura que tiene el país habían sido construidas durante ese gobierno.
Mencionan que en esa entonces había orden, respeto, educación,
trabajo, seguridad, alimento, servicios, planificación. En fin el gobierno nos
daba todo lo que necesitábamos, lo único de lo que no disponíamos era de
libertad.
Eso cuentan
mis mayores. No había libertad para transitar por las calles después de ciertas
horas de la noche, ni para reuniones en grupos, ni para escribir, ni para
cantar, ni para expresar opinión. Estas actividades requerían permiso previo
del gobierno. No había libertad de culto, ni de militancia política -no había
libertad ideológica-.
Esas medidas represivas sobre la acción del ciudadano
explican bien por qué el pueblo de a pie, sostenía la idea de que había seguridad. Mis
mayores no expresan, ni hacen referencia a que había justicia. Cometías un delito e ibas preso… faltabas a la ley te detenían, sin que mediara la necesidad de una acusación, una denuncia. Quién
establecía lo que era delito? Al estar restringida la libertad de pensamiento,
cualquier acción contraria al pensamiento del gobierno y del estado, eran
delitos.
Como toda
dictadura ese gobierno ejemplar establecía las bases paternalistas de: ciudadano-hijo
te doy todo lo que –a mi juicio- necesitas, sólo si me obedeces.
Cuando el gobierno te ofrece todo lo que “necesites”
a cambio de tu pensamiento, ¿qué es lo que está en venta?, ¿con qué paga el
ciudadano común?.
Es desde esta reflexión de donde surge mi intriga de Quién defiende
mi libertad?
– en la relación gobierno/sociedad sobre quién recae la
responsabilidad de solucionar los problemas públicos?
- Hasta donde mi ideología
política o social define los derechos que me corresponden como ciudadano?.
Son estas las
mismas preguntas que ahora corren por las calles de Venezuela, representadas
por estudiantes, amas de casa o niños.
Será que estos ciudadanos de a pie
también se preguntan cómo se establece lo que es un delito?
En los últimos
meses he escuchado hablar de muchos ilícitos… ilícitos cambiarios, ilícitos en
los márgenes de ganancia, por mencionar los mas populares. Las palabras fraude, usura y ladrón son usadas
repetidas veces en cualquier hecho que se considere noticioso, o mejor aún en las cadenas nacionales del presidente de la República.
Por eso me pregunto, el gobierno públicamente califica al ciudadano, sin pasar por los órganos administrativos a quienes les corresponde vigilar la justicia? Esto le corresponde hacer al Ejecutivo?
Juan Jacobo
Rosseau en su obra el -Contrato Social- describe las funciones y responsabilidades
del Estado y del Gobierno: "el Estado es una forma de
asociación capaz de defender y proteger con toda la fuerza común la persona y bienes
de cada uno de los asociados”. Se trata de una relación contractual coordinada
y regulada por la ley, para definir los derechos y obligaciones de cada una de
las partes, que se compone de los elementos: Población, Territorio y Gobierno.
¿QUIEN
ES EL RESPONSABLE DE SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS PÚBLICOS, EL GOBIERNO O EL ESTADO?
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